Muchos
se preguntan que implicaciones tiene el retirarse del Pacto de Bogotá, aunque
no soy un experto, he aquí mi punto de vista.
Para iniciar tenemos que viajar en el tiempo a 1948, más exactamente al primero de abril, en Bogotá se instala la reunión ordinaria de los miembros de la Asamblea Panamericana, fueron recibidos por el Presidente de la República y trabajarían durante cerca de 15 días en los temas establecidos, entre ellos la creación de una organización que reuniera los Estados miembros entorno a bienes comunes básicos de convivencia y desarrollo para el continente como región...
El
reloj marcaba la 1:05 de la tarde de aquel 9 de abril, la calle Real (hoy
carrera séptima) a la altura de la Calle Gonzalo Jiménez de Quezada fue
escenario del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán 'el caudillo del pueblo', a
manos, presuntamente, de Juan Roa Sierra, quien durante unos minutos se intento
esconder en el local de la droguería 'Nueva Granada' de donde fue sacado por la
turba enardecida que lo arrastró a lo largo de la carrera séptima hasta llegar
al Palacio de San Carlos, sede presidencial, obviamente ni Roa Sierra ni la
ciudad sobrevivió la furia de la gente.
El cadáver deshecho de
Roa Sierra, fue dejado en la entrada del Palacio de San Carlos, la ciudad de
Bogotá semidestruida, las emisoras militarizadas y el país con la incertidumbre
de que pasaría.
La violencia partidista
empezó a tomarse a Colombia, mientras tanto en la capital, la Asamblea tenía
reuniones escoltadas por el ejército en las instalaciones del Gimnasio Moderno,
jóvenes líderes latinoamericanos intervenían en lo que pronto se llamaría la
Organización de Estados Americanos (OEA), entre ellos Fidel Castro y el
cubrimiento del joven periodista Gabriel García Márquez.
Con todo lo que estaba
pasando en el país, el 30 de abril de 1948, además de aprobar la creación de la
OEA, se firmó la inclusión por parte de Colombia a los convenios
internacionales que lo comprometían a solucionar todas sus diferencias
internacionales de manera pacífica y agotando todas las instancias legalmente
constituidas para cada caso.
Fue así como durante 64
años Colombia se rigió por el conocido Pacto de Bogotá. La participación en
diferentes momentos de la historia latinoamericana fue gracias al cumplimiento
de este compromiso con el Pacto. Gracias a ese "compromiso" con la
Comunidad Internacional, el país llevó a la Corte Internacional de Justicia
-CIJ- con sede en La Haya el problema limítrofe con Nicaragua para definirlo de
una vez por todas, luego de casi 100 años de tire y afloje.
Este proceso tuvo una
duración de 10 años y concluyó con la decisión que tanto ha sido comentada,
analizada y que lleva hoy, 28 de noviembre de 2012 a formalizar ante el
delegado de la OEA en Colombia el retiro de este Pacto.
Lo que trae como consecuencia, que nuestro país no está obligado a solucionar
sus diferencias internacionales pacíficamente, ni acatar directamente alguna
decisión de entes internacionales.
Pero cuidado, el
retirarse hoy del Pacto de La Haya no significa que pueda desconocer el fallo
de la CIJ con respecto a la nueva frontera con Nicaragua, ya que no es
retroactivo, es decir, se debe acatar el fallo.
Las implicaciones reales son a largo plazo, en este momento nadie lo nota, todos creen que las implicaciones son por lo ocurrido con Nicaragua, pero en realidad van más allá...
Las implicaciones reales son a largo plazo, en este momento nadie lo nota, todos creen que las implicaciones son por lo ocurrido con Nicaragua, pero en realidad van más allá...
Si en un determinado
momento un país decide atacar a Colombia, con violencia o con algún acto
legislativo, no podríamos pedir ayuda internacional de la misma forma como
hasta hoy se hacía, tendríamos que acudir al "canal de la amistad"
pero no de manera formal.
Si Juan Manuel Santos
pretendía aspirar a ganar el Premio Nobel de Paz, se le complica el camino, si
quería no respetar el fallo de La Haya y seguir con la misma frontera debió
retirar a Colombia con mucho más tiempo de anticipación, no unos días antes ni después
del fallo, sino años.
La Canciller María Ángela
Holguín, dice mientras tanto que las obligaciones internacionales de Colombia seguirán
siendo respetadas, pero se contradice con lo que aprobó el Presidente al
retirarse.
Los isleños y muchos
colombianos están de acuerdo con el retiro del Pacto de Bogotá, pero deberían
pensar un poco sobre todas implicaciones que vendrán en los próximos años.
Por ejemplo, ¿el
Ejército y las Fuerzas Militares se encuentran preparadas para solucionar de
una manera no pacifica los conflictos?.
Amanecerá y veremos, en unos años sabremos si fue una buena decisión el
retirarnos del pacto de Bogotá, el decir no más a que la CIJ tenga jurisdicción
en Colombia.
Por: Nicolás Rincón
@NICOLASRINCON
http://www.facebook.com/nicolas.rincon.733
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