miércoles, 28 de noviembre de 2012

Retiro del Pacto de Bogotá - OPINIÓN


Muchos se preguntan que implicaciones tiene el retirarse del Pacto de Bogotá, aunque no soy un experto, he aquí mi punto de vista.

Para iniciar tenemos que viajar en el tiempo a 1948, más exactamente al primero de abril, en Bogotá se instala la reunión ordinaria de los miembros de la Asamblea Panamericana, fueron recibidos por el Presidente de la República y trabajarían durante cerca de 15 días en los temas establecidos, entre ellos la creación de una organización que reuniera los Estados miembros entorno a bienes comunes básicos de convivencia y desarrollo para el continente como región...
El reloj marcaba la 1:05 de la tarde de aquel 9 de abril, la calle Real (hoy carrera séptima) a la altura de la Calle Gonzalo Jiménez de Quezada fue escenario del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán 'el caudillo del pueblo', a manos, presuntamente, de Juan Roa Sierra, quien durante unos minutos se intento esconder en el local de la droguería 'Nueva Granada' de donde fue sacado por la turba enardecida que lo arrastró a lo largo de la carrera séptima hasta llegar al Palacio de San Carlos, sede presidencial, obviamente ni Roa Sierra ni la ciudad sobrevivió la furia de la gente. 
El cadáver deshecho de Roa Sierra, fue dejado en la entrada del Palacio de San Carlos, la ciudad de Bogotá semidestruida, las emisoras militarizadas y el país con la incertidumbre de que pasaría. 
La violencia partidista empezó a tomarse a Colombia, mientras tanto en la capital, la Asamblea tenía reuniones escoltadas por el ejército en las instalaciones del Gimnasio Moderno, jóvenes líderes latinoamericanos intervenían en lo que pronto se llamaría la Organización de Estados Americanos (OEA), entre ellos Fidel Castro y el cubrimiento del joven periodista Gabriel García Márquez. 
Con todo lo que estaba pasando en el país, el 30 de abril de 1948, además de aprobar la creación de la OEA, se firmó la inclusión por parte de Colombia a los convenios internacionales que lo comprometían a solucionar todas sus diferencias internacionales de manera pacífica y agotando todas las instancias legalmente constituidas para cada caso.
Fue así como durante 64 años Colombia se rigió por el conocido Pacto de Bogotá. La participación en diferentes momentos de la historia latinoamericana fue gracias al cumplimiento de este compromiso con el Pacto. Gracias a ese "compromiso" con la Comunidad Internacional, el país llevó a la Corte Internacional de Justicia -CIJ- con sede en La Haya el problema limítrofe con Nicaragua para definirlo de una vez por todas, luego de casi 100 años de tire y afloje.
Este proceso tuvo una duración de 10 años y concluyó con la decisión que tanto ha sido comentada, analizada y que lleva hoy, 28 de noviembre de 2012 a formalizar ante el delegado de la OEA en Colombia el retiro de este Pacto.
Lo que trae como consecuencia, que nuestro país no está obligado a solucionar sus diferencias internacionales pacíficamente, ni acatar directamente alguna decisión de entes internacionales.
Pero cuidado, el retirarse hoy del Pacto de La Haya no significa que pueda desconocer el fallo de la CIJ con respecto a la nueva frontera con Nicaragua, ya que no es retroactivo, es decir, se debe acatar el fallo.
Las implicaciones reales son a largo plazo, en este momento nadie lo nota, todos creen que las implicaciones son por lo ocurrido con Nicaragua, pero en realidad van más allá...
Si en un determinado momento un país decide atacar a Colombia, con violencia o con algún acto legislativo, no podríamos pedir ayuda internacional de la misma forma como hasta hoy se hacía, tendríamos que acudir al "canal de la amistad" pero no de manera formal.
Si Juan Manuel Santos pretendía aspirar a ganar el Premio Nobel de Paz, se le complica el camino, si quería no respetar el fallo de La Haya y seguir con la misma frontera debió retirar a Colombia con mucho más tiempo de anticipación, no unos días antes ni después del fallo, sino años.
La Canciller María Ángela Holguín, dice mientras tanto que las obligaciones internacionales de Colombia seguirán siendo respetadas, pero se contradice con lo que aprobó el Presidente al retirarse.
Los isleños y muchos colombianos están de acuerdo con el retiro del Pacto de Bogotá, pero deberían pensar un poco sobre todas implicaciones que vendrán en los próximos años.
Por ejemplo, ¿el Ejército y las Fuerzas Militares se encuentran preparadas para solucionar de una manera no pacifica los conflictos?.
Amanecerá y veremos, en unos años sabremos si fue una buena decisión el retirarnos del pacto de Bogotá, el decir no más a que la CIJ tenga jurisdicción en Colombia.

Por: Nicolás Rincón
@NICOLASRINCON
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