A inicios de los años 90’s
la Patria de Bolívar se sumía en una
profunda crisis, en todo sentido, el poder político no era el más consolidado
de la región, intentos de golpes de Estado, crisis económica, problemas con los
países vecinos, entre otros.
En realidad, Venezuela necesitaba
un cambio urgente; el Presidente Carlos Andrés Pérez, intentó hacerlo pero la
crisis era tan profunda que no se podía lograr fácilmente.
Por ello, el 4 de febrero de
1992, cuando la situación parecía más tensa, apareció el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías,
junto con tres militares más… La tensión en todo el país, concluyó con un
intento fallido de Golpe de Estado, más de 114 muertos en la capital y el
posterior encarcelamiento y retiro de las Fuerzas Armadas a estos militares.
Esos 114 muertos, serían los
primeros de una cifra indeterminada que año a año aumenta, eso sin contar la
cifra de desaparecidos, exiliados, los miles de venezolanos que no tienen nada
de libertades, y los nacionales y extranjeros perseguidos por el régimen.
Los mismos venezolanos, como
si su memoria les fallará recibieron como un redentor a Chávez en 1999, luego
de presentarse a las elecciones, los más optimistas sabían perfectamente lo que
era este personaje para el país y de inmediato empezaron a auto exiliarse,
otros empezaron a sentir la presión chavista que los obligo a salir de su país
y refugiarse en cualquier otra parte del mundo, siendo Colombia y México los
principales destinos de estos hermanos.
Han pasado 14 años, y cada
día se confirma lo que se veía desde 1992: Un dictador, una política que
supuestamente ayuda a los ciudadanos pero que lo único que hace es limitar las
libertades de todos los que habitan en el país, sin importar si son nacionales
o extranjeros.
Su modelo educativo, no permite
a los escolares poder saber de ciertos temas, la historia Patria, por ejemplo, está
vetada únicamente a lo que hicieron los próceres y lo que ha “hecho” Chávez en los
últimos 14 años. A las madres solteras, se les da un subsidio para sobrevivir,
para muchos esto sería perfecto, sino fuera porque practicante los niños pasan
a ser propiedad del Estado y los adultos se acostumbran a que el Gobierno
Central les suministre todo, así que el trabajo deja de existir en una sociedad
que tenía como tradición trabajar y ganarse sus beneficios por ello.
Los extranjeros, viven de
una manera no tan diferente. Todos son sospechosos de querer desestabilizar al
Gobierno Central, son perseguidos, en algunas ocasiones son detenidos antes de
preguntar si le deben algo a la justicia. Interceptan llamadas sin
autorización, entre otras cosas. Casi siempre los colombianos son las víctimas
de este abuso, en los últimos 30 días hasta las familias del cuerpo diplomático
han sido acosadas y perseguidas por las autoridades locales. Y ni hablar de la
forma en que hacen las detenciones y el seguimiento del caso, casi que de película,
de esas películas que hablan de la Alemania separada por el Muro de Berlín,
donde los protagonistas son los que están en la Alemania Oriental buscando la
libertad en la otra Alemania.
Pero que se puede esperar en
un país donde el Presidente de una manera casi milagrosa es “curado” de un
cáncer en Cuba, se presenta a elecciones
y vuelve y gana, no sólo por sus marrullas para obtener la victoria, sino
porque la oposición lo duda al final, justo cuando tenía que estar más firme.
Ahora, se devuelve a Cuba a
tratarse de nuevo por el cáncer, deja como encargado a Nicolás Maduro, uno de
sus seguidores más fieles, como si la figura de la sucesión existiera en ese
país. Es una dictadura, cada vez se comprueba más, trata de implantar el modelo
que se hizo en Cuba con Fidel Castro y su hermano Raúl.
Muchas son las víctimas de
esta dictadura pero pocos los que son capaces de denunciar, bien porque tienen
alguna necesidad para tener que aguantar ese régimen o bien porque no conocen
las leyes internacionales (en el caso de los extranjeros).
No quiero imaginar cómo será
Venezuela si Chávez o sus secuaces continúan en el poder, sería una lástima
para un territorio y unas personas tan queridas como las venezolanas, hablo de
las que no tienen nada que ver con el control político.
No sé si alguien de la
oposición, si algún exiliado, o alguna victima de estas injusticias, lea esta
opinión (todo en la internet es posible), pero quiero decirles que estoy con
ustedes. Seguramente, con la designación “y entrega del testigo” a Maduro, el
oficialismo empezará a fracturarse, así que está es la oportunidad histórica para
recuperar lo que es de los venezolanos, pero de manera democrática, justa y
equitativa.
Venezuela, es un territorio
hermoso, lleno de cualidades naturales, con gente que se merece toda la
admiración, que lo hace un país soñado pero que está pudriéndose por unos
cuantos oficialistas que creen que el socialismo es la mejor opción y el que esté
en contra es desestabilizador del Gobierno, haciendo que Venezuela, hoy, sea un
país de mierda.
Por: Nicolás Rincón
@NICOLASRINCON

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