Justin, acompañado por agentes de la policía, la noche del
miércoles había graffitiado bajo el puente de la calle 26 en Bogotá, lugar
prohibido según Decreto 75 que regula la práctica en la ciudad; y al otro día
el director
de la Policía Nacional, el General Rodolfo Palomino afirmó
que "el grafiti
es la expresión de un sentimiento, de una motivación, que hay
que evolucionar” y el Alcalde Gustavo Petro lo respaldó argumentando que la
policía hizo bien cumpliendo con su deber de protección a este joven.
El
sentimiento de injusticia, de indignación, de rabia, se había transformado a medida
que decantábamos las emociones, “la pelea no es contra Justin,
ni contra la policía, lo que se genero fue una oportunidad para
cambiar el estigma
de vándalos y criminales sobre los graffiteros” “Justin quebró el
florero de Llorente para nuestra revolución”… dijimos:
“Vamos a
tomarnos el puente de la calle 26. Veinticuatro
horas de graffiti por nuestro derecho a la ciudad, por la
libertad y el derecho a la vida” Fue el mensaje único que publicamos en
Facebook el sábado a las 10am, el cual se compartió rápida e intensivamente.
Íbamos a pintar de 6 pm del sábado a 6 pm del domingo, 24 horas seguidas por
primera vez en la historia del graffiti colombiano, y teníamos el derecho
legítimo de hacerlo.
Cinco
minutos después de la hora fijada brotaban
graffiteros de la
nada y de todos lados, encapuchados, con ropa vieja, maletas, palos de escoba,
rodillos, brochas, canecas de pintura y latas de aerosol, dispuestos a
trabajar; en sus ojos la adrenalina por el desafío y la incertidumbre por estar
pintando sin permiso, en un lugar prohibido. Pasada la hora había mas de 100, y
a las dos horas ya era una marcha de 200 artistas concentrados en los muros,
bocetando, trazando, coloreando; se podía palpar una nube de inspiración debajo
del puente.
El primer
policía se acercó caminando y solo, fue quien con voz orgullosa dijo “yo fui
quien estuvo con Justin Bieber. Pero muchachos por favor váyanse, colabórenme”
-“Colabórenos usted así como lo hizo con Bieber”, le respondí
-“Tengo mucha presión de los vecinos” dijo.
–“Llame al jefe, el Coronel Palomino, que él nos defiende”.
El
policía bajó la cabeza y se retiró no antes acusando, -“sólo no vayan a andar
drogándose como lo hizo el peladito ese”.
Durante
la noche continuaron pasando, y con ellos cada vez volvía el silencio como eco
de iglesia, nos veían, los veíamos, a veces se detenían, llamaban por radio y,
-“Dejen
quietos a esos muchachos, permitan que hagan sus cosas”, escuché una voz que
respondía del otro lado, seguían su camino, y regresaba el aleteo de las latas
de aerosol.
Hacia la
media noche ya estaba pintada
toda la boca central del túnel, firmas de identidad, mensajes
de libertad, de justicia, de paz; más de 300 personas, padres,
madres, mujeres embarazadas, llevando a sus hijos menores de edad a que se
expresaran, los que nunca habían pintado suplicaban por una lata, una brocha,
un pedazo de papel para dibujar, caravanas de carros pasaban echando pito, con
el pulgar arriba, aplaudiendo; los Rapperos improvisando sobre la
ironía de Justin Bieber, “Los Calvos” con su música animando y
los “GonoBiekerreas” con sus motos haciendo acrobacias en las vías del
Transmilenio; nuestros ojos incrédulos contrastaban con la sonrisa de victoria
por la insubordinación legitimada. ¿Qué está pasando? “¡Esto es la revolución!”
Voces emocionadas:
-“Si lo
hubiéramos planeado no hubiera sido tan chimba. La revolución no se organiza
solo se hace…”
-“No
debemos permitir que castiguen a Justin por haber pintado las paredes, si lo
hacen con él, con nosotros lo harán peor”.
-“Justin
fue el móvil que despertó todo esto … pobre chino, ni sabrá lo que esta
pasando.”
-“Si
siempre tuviéramos todo el tiempo de pintar en paz, haríamos obras grandiosas,
pero como siempre es de afán y a las escondidas…”
-“Palomino
dijo que esto era evolución. Nosotros lo tomamos como revolución. Pero esto es
la Re-evolución de la estética de la ciudad”
-“Don
popo, no le da miedo?...”
El único
incidente, una patrulla de policía de tránsito que pasó advirtiéndonos que
mejor nos fuéramos, que ya venía el camión a llevarnos para la UPJ. Algunos lo
tomamos como picardía de parte de los agentes. Pero ante las preocupaciones de
algunos les pase el celular para que leyeran mis mensajes de Whatsapp conAldo
Civico
-“Él es nuestro amigo, es nuestro ‘estratega político’, desde
New York ha conectado congresistas, académicos y artistas, quienes están
acompañándonos”; y les mostré los miles de mensajes de aliento y solidaridad
que las personas nos estaban enviando por Facebook y Twitter, les dije: “el
mundo es nuestro aliado, nada nos pasará”.
Sin drogas, sin alcohol, con
frio, con lluvia, hasta el amanecer trabajando, entregados de cuerpo y corazón,
con disciplina, con dedicación, con esfuerzo, sin supervisores, poniendo su
escaso dinero para terminar un producto que no se podrán llevar. -“Estos son
los mejores trabajadores que pueden existir. Si el mundo supiera el potencial
que tiene en estos jóvenes…” le dije a mi compañera a las 6 de la mañana del
domingo.
La luz
del sol había evidenciado lo que fue una fantástica obra de transformación, mas
de 700 obras realizadas -“Increíble, que hermosura, anoche era todo gris, hoy
se ve alegre, que tiene vida” dijo una periodista de Noticias Caracol.
-“Solo
falto Diego Felipe Becerra” dijo uno de los graffiteros.
Diego
Felipe había sido asesinado por la policía bajo un puente como este, por estar
haciendo lo que hicimos esta noche, durante 24 horas. Esta jornada simboliza el
cambio de una época, de la violencia de la clandestinidad, al reconocimiento de
la sociedad. Por el “Florero de Justin Bieber” tomamos conciencia de nosotros
mismos, de que somos mas, de nuestros derechos y nuestra capacidad. Congregados
en la clausura, sucios, con hambre y cansados, en honor a nuestros mártires, el
señor Gustavo y señora Liliana, padre y madre de Felipe, con sus palabras
confirmaban que habíamos cumplido nuestra misión
-“Mi hijo
era uno de ustedes, su muerte es muy dolorosa, pero si el propósito detrás de
su tragedia es hacer que la sociedad sea mas tolerante y reconozca el grafiti
como un arte, él estará satisfecho en el cielo…”
(*) Don Popo / Jeyffer
Rentería. Director Fundación Familia Ayara, 25 años construyendo
Colombia con Hip Hop
Tomado de:

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