Caminando
por las trochas, sabanas, selvas y navegando por ríos del Meta durante cerca de
cuatro años, se recogieron los anhelos y sueños de los 32 pueblos indígenas.
Ese
camino andado por los líderes indígenas, un equipo de funcionarios de la
Gobernación del Meta y el acompañamiento de la Agencia de la Organización de
las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) permitió que el martes se protocolizara la
Política Pública Indígena del Meta.
“Esperamos
que sea un camino despejado y transparente para que las comunidades indígenas
del Meta puedan tener un mejor futuro”, expresó el gobernador indígena Manuel
Tovar, de la etnia Sikuani, que hizo en Villavicencio el ritual de apertura de
protocolización del documento.
Es
el sueño para que las comunidades que viven en las apartadas sabanas de Puerto
Gaitán no sigan sufriendo de hambre, para que los Jiw que están en Puerto
Concordia por fin puedan encontrar un lugar donde vivir y para que los 20.315
nativos del departamento puedan tener una vida digna.
El
camino para construir ese documento no fue fácil, tan sólo hace solo dos meses
los voceros de las comunidades indígenas, al término de la quinta sesión de la
Mesa Permanente de los Pueblos Indígenas del Meta, hizo un enérgico reclamo al
gobierno departamental.
El
disgusto se produjo por la falta de compromiso de algunas entidades que no se
hicieron presentes en esa mesa de concertación y porque otras no cuentan con
recursos para llevar a cabo los programas y proyectos que se protocolizaron el
28 de abril del 2012.
La
respuesta a ese inconformismo la encontraron este martes cuando el gobernador
del Meta, Alan Jara, les expresó que hay una deuda –de décadas– que el país
tiene con los indígenas de la región y que no se solucionan en el plazo de “uno
o dos años”.
Aseguró
que este documento es un gran esfuerzo a partir del cual se empieza el camino
con unas obligaciones por parte del gobierno y permite el empoderamiento de los
pueblos indígenas.
A
su vez, contribuye a que cada proyecto que suscriba la administración
departamental en educación, salud, equidad de género, niñez, seguridad,
vivienda y agua potable, entre otros, tenga el componente indígena. “El camino
apenas comienza”, subrayó Jara.
El
documento
La
Política Pública Indígena del Meta se construyó sobre tres ejes fundamentales:
territorio, autonomía y fortalecimiento cultural de los pueblos indígenas, que
se deben articular e integrar con el fin de generar acciones políticas
concretas por parte del Estado.
El
documento será presentado a la Asamblea del Meta, para que se convierta en
ordenanza. En el documento deben incluir recursos para crear un fondo para las
comunidades indígenas. Los diputados darán el aval para ampliar la planta de
personal de la Oficina de Asuntos Indígenas recién creada.
Modelo
para el país
Pät
Westling, delegado de la Acnur, afirmó que se siente muy orgulloso de haber
apoyado la formulación de la Política Pública Indígena del Meta y por la forma
participativa como se construyó el documento, lo que se constituye en un modelo
para el resto del país.
“Como
dicen ustedes este proceso ha sido muy ‘chévere’ y se constituye en un mapa que
permite la puesta en marcha de la política pública con los planes de desarrollo
actuales y futuros de gobiernos departamentales”, agregó Westling.
Jenny
Galvis, delegada del PNUD para el Meta, dijo que este trabajo es el resultado
de tres años de dificultades y lecciones aprendidas con las comunidades y con
el Gobierno así como con el acompañamiento de la Acnur y del PNUD.
Se
avanzó, agregó, en la formulación de un documento para construir territorios de
paz y queda un camino despejado para los hijos de las generaciones que hoy
participan de la construcción de la política pública indígena.
Gloria
González, del Programa Presidencial para los Pueblos Indígenas, aseguró que el
documento del Meta debe ser un referente para todo el país.
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