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Las dificultades financieras y ciudadanas que vive
la sociedad de Venezuela desde mediados del 2013, hizo que los usuarios
frecuenten las redes sociales con mayor intensidad para intentar comprender la
complejidad de un ciclo económico que vive el país Además, la presencia de una
competencia por conseguir leche, café, papel higiénico, entre otros productos,
despertó un agudo sentido crítico en la ciberaudiencia venezolana para
convertir los medios sociales en "catálogos portátiles" para
encontrar los comercios que distribuyen muy temprano esos elementos tan
codiciados. Por otra parte, la realidad económica que atraviesa el país
catalizó la conversión de redes sociales en bitácoras de supervivencia
ciudadana en época de crisis, donde los individuos relatan con molestia todas
las necesidades que tuvieron que superar para ingresar al automercado, aguardar
horas para ser despachado, tolerar empujones para hacerse con un producto,
soportar maltratos por parte del personal y desear una pronta solución al
eclipse que tiene en jaque al inconsciente colectivo de la venezolanidad. Pero
este fenómeno social que pone a prueba la inteligencia emocional del individuo
al cuestionarle si efectivamente es la realidad que está dispuesto a soportar
mientras habite Venezuela, desanuda un estímulo auditor de la gestión del
Gobierno para evaluar si sus medidas combaten o dificultan el trance del
episodio económico que tanto preocupa a la ciudadanía. Es allí cuando los
venezolanos se suman a las redes sociales para buscar explicaciones al problema
de la subida de precios, inflación, asignación de divisas, sobre marcaje de
precios, cálculo del dólar paralelo e importaciones. Esa misma necesidad
informativa llevó a los ciberciudadanos a compartir información emanada por los
medios oficiales, medios de comunicación y especialistas en economía para
construir una base de datos de conocimiento que logre aterrizar el contexto
económico en el que está inmersa Venezuela, y pueda proyectar los posibles
episodios para el año 2014. Pero la catarsis ciudadana se evidencia en las
redes sociales Twitter y Facebook, cuando la mayoría de las conexiones sociales
no detienen su sentido contralor y ocupan buena parte de su tiempo para
proponer −a su manera− las posibles soluciones que necesita Venezuela en
ámbitos económicos, financieros, comunicacionales, políticos y ciudadanos. Y en
última instancia el sentido del humor del venezolano busca explicaciones
"lógicas" para entender cómo el venezolano ocupa su atención para
adquirir productos tecnológicos o textiles a precios más económicos antes de
evaluar cómo la inflación afectará las financias familiares para la época más
movida del año: las Navidades.
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