Es 'muy fácil'
equivocarse en internet y en las redes sociales, donde un movimiento reflejo de
dedo o un clic apresurado, puede provocar un auténtico 'cataclismo mediático',
como le ha pasado al primer ministro inglés quien, 'accidentalmente', acabó
siguiendo en su cuenta de Twitter a una agencia de prostitución. El primer
ministro británico seguía en su cuenta a una agencia que ofrece 'las mejores
escorts de Londres para caballeros de distinción', según informó esta semana la
cadena BBC.
'Este tipo de errores pasa a una persona
de a pie y también al primer ministro. Equivocarse es relativamente fácil y
algo muy normal, tan sencillo como ir con prisa o no fijarse y presionar la
tecla incorrecta', explicó ayer el experto en internet Enrique Dans.
David Cameron seguía en su perfil social a
la agencia de prostitución 'Carltons of London' y tuvo finalmente que explicar
a la BBC que su cuenta estaba configurada para que automáticamente se siguiese
a todos sus seguidores, sin saber quién estaba detrás de los perfiles. 'Hasta
2010 se utilizaba un proceso de autoseguimiento, por lo que @Number10gov (la
cuenta oficial del premier) seguía automáticamente a cualquiera que lo agregase
como seguidor', justificaron desde el Gobierno británico.
'La confusión no tiene por qué ser grave,
pero en las redes sociales, al ser casi todo público hay una gran viralidad,
que hace que todo el mundo se ponga a hablar en cuanto sucede algo así' detalló
Dans, profesor de Sistemas de Información en IE Business School de Madrid.
'TORMENTA TUITERA'
Aunque 'intimida', porque parece que mucha
gente está pendiente, no tiene trascendencia real: se desencadena 'la tormenta
tuitera' pero pasa 'muy pronto', aseguró Dans. Empezar a seguir a alguien
'inapropiado', escribir palabras de forma errónea, meter un gazapo o publicar
algo sin querer son algunos de los fallos típicos.Puede pasarle a cualquiera,
porque las redes sociales se usan en diferentes plataformas (en el ordenador,
en el teléfono móvil), y cambian las versiones, pero si le ocurre a un
personaje público adquiere 'más relevancia'.
Por ello, según Dans, lo importante es la
reacción ante el error: usar el sentido común como se haría en otros ámbitos de
la vida, adecuarse al medio y pedir disculpas o corregir el fallo cuanto antes.
'No hay que darle demasiada importancia a una cosa que no la tiene, ni hacer un
ejercicio de constricción, en la red la gente aprecia sobre todo la naturalidad
y la espontaneidad', afirma el experto.
Twitter es un medio 'conversacional' por lo que pedir perdón con un guiño o
reconocer rápido el error son actitudes 'bien valoradas', al contrario que
contestar de forma rígida y 'acartonada'.
En España también se han dado casos de estas meteduras de pata virtuales.
Así, el verano pasado, Fátima Báñez publicó sin querer en su perfil de Twitter
el resultado de una partida de un minijuego y se desató la polémica. La
ministra borró el mensaje de su espacio y explicó que había sido consecuencia
de 'una travesura infantil'.
Para Dans, que calificó el percance de Fátima Báñez como una 'auténtica
chorrada', jugar a un minijuego en internet no tiene nada de malo, insistiendo
además en que personajes públicos y políticos deberían adaptarse más a la
dialéctica y a la dinámica de la red para no ser 'tan estatuas' en sus
comportamientos, más naturales.
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