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jueves, 5 de noviembre de 2015

Un día para no olvidar

Hoy es un día especial, no sé por qué pero siento que hoy será uno de mis mejores momentos. Tengo mucha fe en que me vaya bien en la entrevista de trabajo que más tarde tengo que presentar.
El tiempo lo tengo medido: preparo el desayuno para mi esposo y mis hijos, dejo los niños en el colegio, pasó por la peluquería y listo antes del mediodía lista para la entrevista, ese trabajo lo necesito para poder ayudar con los gastos de la casa, tener tres hijos en el colegio no es fácil, como tampoco fue fácil convencer a mi esposo de que me deje trabajar para ayudar con los gastos.
Él, mi esposo, esta enchapado a la antigua, donde la mujer está en la casa y el hombre responde por los gastos del hogar, así lo hizo su abuelo y su papá, su hermano también lo hace de esa manera y siente que es su deber como el hombre de la casa. Pero ahora que la plata no alcanza se dio cuenta que puede darme la oportunidad de ayudar. No pienso desaprovechar esa oportunidad y le voy a demostrar que las mujeres también podemos…
… El tiempo pasa y no alcance a ir a peluquería, esta ciudad cada vez está más complicada, casi me no pasa el trole* y ya en el bus tuve que esperar casi 20 minutos parado porque se fue la luz en el centro, pero bueno, lo importante es que ya llegue, solo espero que no me demoren mucho a la entrada para llegar cumplida, eso dará una buena impresión.
Faltan diez para las once, llegue con el tiempo apenas, la cita es a las once en punto y me han contado que este señor es puntual en exceso… que raro, no me requisaron a la entrada del edificio, es la primera vez que vengo a un sitio tan importante como este, pero mi esposo me había advertido que las requisas eran muy detalladas, el como siempre tan exagerado.
Estoy nerviosa, debe ser la entrevista, tengo un palpito de que algo va a pasar, espero que se dé lo del trabajo. La secretaria ya me anunció, que señorita tan bonita y tan joven, además muy formal. Se nota que trabaja con un señor muy importante, viste muy bien y es muy formal, tanto que hasta me ofreció un tinto para este frio.
Escucho como la señorita secretara me hace seguir, ya el doctor me espera, mi corazón late a mil, los nervios se apoderan de mí. Para mí y mi familia es muy importante que consiga el trabajo…
Mi corazón palpita tan fuerte que parece que se va a salir. Buenos días doctor soy…
“¡Viva Colombia! Comandante cumpliremos” se escucha al fondo, todo está oscuro, no veo al doctor, salgo corriendo de la oficina, ¿dónde está la señorita?, no veo a nadie, el ambiente se pone pesado, huele como a pólvora, los gritos invaden mi cabeza…
¿Quién esta gente? ¿Por qué me gritan? ¿Para dónde me llevan? ¿Qué pasa? Yo solo vengo a una entrevista, no me peguen más…
Todo es oscuro, no sé cuánto tiempo ha pasado, ni sé que pasa, se escuchan tiros, huele a quemado, estoy con gente que nunca he visto, hay gente armada conmigo. Afuera siguen gritando, quiero llamar a mi esposo, ver a mis hijos, ¿Qué pasa?
Tengo hambre, en todo este tiempo que nos han tenido encerrados no nos han dado nada de comer ni beber, los disparos y el olor a pólvora aumenta, no he parado de llorar desde el primer momento, hasta los hombres están nerviosos, confundidos y lloran a cantaros. La confusión sigue, solo escuchamos tiros, la gente de las armas no dicen nada, solo insultos y cuando hablan lo hacen con sus amenazas, dicen que nos van a matar a todos…
La oscuridad se apodera del edificio, no veo nada, sigue el olor a quemado, es como si estuvieran quemando papel, los gritos en otros lugares del edificio se incrementan, son gritos de dolor, de desesperación, la angustia nos invade a todos. No dejo de pensar en mi esposo y mis niños, ¿qué estarán pensando?, yo nunca los he dejado tanto tiempo solos, no sé qué pasa pero me quiero ir para mi casa.
El aire esta pesado y la pólvora hace que no aguante poder tener los ojos abiertos, igual que más da si la oscuridad no me deja ver más allá de mis pensamientos. Los disparos se escuchan más cerca, como si fueran en la oficina del lado, los gritos de angustia y dolor se incrementan, este es el infierno, no quiero estar aquí, no quiero escuchar, esa angustia atormenta a cualquiera…
No sé que pasa afuera de esta oficina, se escuchan voces confusas, gritos, disparos, la oscuridad y el frio invaden todo. Por fin abren la puerta de la oficina, creo que nos dejaran ir.
Dos hombres entran, veo un destello de luz, veo a mis hijos y a mi esposo, siento escalofrío, veo de nuevo la oscuridad…



Escrito por: @NICOLASRINCON


Escrito en su totalidad basado en la ficción. Una forma de rendir homenaje a todas las víctimas de los hechos que se han presentado en el país y que han marcado la historia, para que las nuevas generaciones investiguen lo que aparentemente es historia patria pero es que en realidad aún esta viva.



* El Trolebús de Bogotá fue un sistema de transporte alimentado con electricidad de la ciudad de Bogotá que estuvo en servicio entre 1948 y 1991. Era operado por la Empresa Distrital de Transportes Urbanos (EDTU), liquidada a finales del año 1991.(https://es.wikipedia.org/wiki/Troleb%C3%BAs_de_Bogot%C3%A1)

Algunas reflexiones sobre el 6 y 7 de noviembre

Hace unos días una amiga me preguntó que significaba este trino: "El partido Millonarios - Unión Magdalena es tal vez, el más importante para la historia colombiana y no propiamente por el fútbol...". Lo vi como algo curioso pero le respondí con gusto sobre lo que significaba. 
Cuando escribí el trino pensé que pasaría desapercibido, pero la realidad fue otra... me abrió la puerta para pensar cuanto nos falta, a muchos, por aprender de nuestra historia viva, una historia que aún tiene protagonistas de primera, segunda y hasta tercera generación que aún pueden contar lo que ocurrió.  
Creo que debo aclarar que para quien esto escribe los protagonistas de primera generación son los que vivieron el hecho en el lugar. Los de segunda, los familiares que sirvieron de espectadores del hecho; los de tercera, los que gracias a la tradición oral conocen del tema.  
Dicho esto, empiezo por agradecer a mi amiga y seguidora por hacerme caer en cuenta de las falencias en la información que existen sobre el tema y que dicho sea de paso nadie tiene la verdad pero si una visión que puede aportar a la historia o a que no se olviden los hechos que marcan esta.  
Esta historia a la que me refiero empezó mucho antes, con cientos de hechos que empezaron a marcar un camino en el rumbo de los acontecimientos. Pero nos concentraremos, inicialmente, en ese día 6 de noviembre de 1985... 
Para empezar, según personas que tienen memoria de hace 30 años  el acceso a las instalaciones del Palacio de Justicia era mucho más fácil de lo que es actualmente, era una templo de la justicia para los ciudadanos del común y para todo el que tuviera que ver con el mundo de las leyes.  
Así que lo único extraño para muchos visitantes al Palacio fue que ese día los controles normales no fueron puestos en acción,  ni siquiera las requisas mínimas se llevaron a cabo.  
Cerca del mediodía, un poco más de 40 integrantes del M19 ingresaron al Palacio por la única entrada diferente a la principal,  la del parqueadero... Entraron disparando y en cuestión de minutos ya estaban ubicados en los puntos establecidos de acuerdo a lo planeado por Andrés Almarales, como comandante de lo que ellos llamaron 'Operación Antonio Nariño'.  
Tal vez el GOES de la Policía que existía en ese entonces no tenía el entrenamiento de ahora y prueba de ello es que el primer uniformado que realizó la maniobra desde un helicóptero en el techo del Palacio se fracturó la pierna al caer...  
Ese helicóptero llegó cerca de dos horas después de iniciada la toma. Diferente a la reacción en tierra que llegó tan pronto se alertó sobre el hecho,  gracias a la cercanía del Batallón Guardia Presidencial y a una unidad de policía.  
El presidente de la Corte,  el abogado Reyes Echandía, clamaba por las diferentes emisoras que el fuego cesara para poder negociar con los subversivos. Hasta que algunos integrantes del gobierno de entonces pidieron a los directores de los medios de comunicación evitar ese tipo de entrevistas para no generar un miedo colectivo que podría poner en riesgo a cientos de personas en todo el país. Recordemos que Colombia ya había vivido un temor colectivo, el 9 de abril de 1948. 
Los colombianos pudieron ver a través de la televisión, el Palacio de Justicia en llamas, pudieron ver sobrevivientes saliendo del Palacio, vieron las famosas declaraciones sobre “defendiendo la democracia maestro”, observaron las operaciones de auxilio a los heridos que iban cayendo en las calles alrededor del Palacio, vieron y escucharon al presidente de la República asumiendo toda la responsabilidad sobre las decisiones tomadas durante esas 27 horas de terror…

El mundo vio como a pesar de todo lo ocurrido en 27 horas de la toma y retoma del Palacio de Justicia de Colombia, ubicado en el centro histórico de Bogotá, su capital; la bandera del país se mantuvo en lo más alto del techo del Palacio y sin aparente daño. Tal vez sería una señal de lo fuerte que son las instituciones del país.

Magistrados, abogados, estudiantes, empleados, visitantes, guerrilleros, soldados y policías heridos o muertos como consecuencia de una toma a la justicia colombiana. Miles de preguntas sin responder, una verdad que muy pocos saben pero donde queda claro que una censura para algunos buena y para otros no tanto hizo que los colombianos vieran en televisión (algo poco común en la época) y escucharan en la radio el partido Millonarios - Unión Magdalena, tal vez, el más importante para la historia colombiana y no propiamente por el fútbol...




Escrito por: @NICOLASRINCON

30 años de historia en Colombia

Hace 30 años en Colombia se veía, como novedad, un partido del futbol profesional colombiano en la televisión. Se trataba del inicio del octogonal final del campeonato y tenía como protagonistas a Millonarios contra el Unión Magdalena. Corría la noche fría capitalina cuando se llevaba a cabo este encuentro deportivo, que habría pasado como una simple anécdota de no ser porque era la forma en que se distraía a todo un país mientras en el centro histórico de Bogotá las cosas eran a otro precio.
Poco antes del medio día de ese 6 de noviembre de 1985, más de 30 integrantes del M-19 entraron por el único acceso posible, diferente a la puerta principal, del Palacio de Justicia. Iban con la intensión de tomarse por las armas el icono de la justicia colombiana para hacer un juicio político al entonces presidente de la República, Belisario Betancur.
Creo que ninguno de los protagonistas de esta toma, sabían las consecuencias que esto tendría en la historia nacional y mucho menos el triste final con más de 100 muertos entre jueces, visitantes, abogados, militares y guerrilleros.
Nadie justifica lo que ocurrió en torno a la toma del Palacio de Justicia en aquel noviembre de 1985; muchos ni siquiera lo vivieron en carne propia, otros como los integrantes de mi generación conocieron sobre la llamada ‘Toma y Retoma del Palacio de Justicia’ por documentales, películas, comentarios de los abuelos, por uno que otra reseña en los libros de historia de inicios de los 90’s. Y los más jóvenes, conocen en parte esta historia gracias a los contenidos que hay en la internet.
30 años han pasado de esta triste historia que no vale la pena reseñar o recordar en detalle pero vale la pena no olvidar, seamos jóvenes o viejos, para NUNCA volver a repetir el dolor de cientos de familias que aún hoy en 2015 siguen llorando, siguen recordando, siguen sintiendo la muerte o la desaparición de uno de sus seres queridos en el templo de la justicia colombiana.
Vale la pena hacer memoria sobre lo que estábamos haciendo hace 30 años, muchos no quieren recordarlo pero para evitar cometer los mismos errores se debe hacer ese ejercicio, incluso a costa de lágrimas y dolor.
Han sido 30 años de historias, de dolor, de juicios ante la justicia y morales, de interpretaciones... En 30 años el hijo del presidente de la Corte es el ministro de Justicia, por ejemplo; en 30 años se han encontrado nuevas historias de lo ocurrido en aquel 6 y 7 de noviembre.
Una clase de historia que muchos aún pueden contar, otros que la conocimos con el tiempo pero que todos en Colombia y el mundo debemos aprender para nunca repetir.
Hoy es un momento para recordar a las víctimas y sus familias, un momento para valorar cada una de las cosas con las que contamos porque en cualquier momento pueden terminar. Hoy, 30 años después es un buen momento para recordar a esos héroes anónimos que murieron en defensa de la democracia colombiana.

Escrito por: @NICOLASRINCON